Mostrando entradas con la etiqueta Curiosidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Curiosidades. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2011

Cazando serpientes Pitón con el pie

 

Un vídeo en Internet me ha dejado hoy entre asombrado y preplejo. Es el método de caza más osado de cuantos ha desarrollado el hombre en su historia. Lo practican en Camerún para atrapar gigantescas pitón de Seba o africana (Python sebae), una de las serpientes más grandes del mundo, capaz de matar y zamparse un antílope en media hora. Sin embargo, cuando sus madrigueras son localizadas por la gente, el asesino se convierte en víctima, pues su carne es muy apreciada. Para ello utilizan toda clase de trampas, algunas más parecidas a la pesca. Ponen la carnada frente a la hura y esperan tranquilamente a que pique. ¿El cebo? El mejor es uno mismo.

No os cuento más, tan sólo os invito a ver este escalofriante vídeo en francés (dura 4,28 minutos), y luego me decís lo que os ha parecido. También podéis leer más sobre el tema en blogonoco.

Personalmente a mí me ha puesto la carne de gallina. Pobre animal, quizá con más de 20 años de edad, morir así. Pero en muchos lugares de África o matas o te matan. Y hasta las grandes pitones son allí una importante fuente de proteínas con las que combatir el hambre.

Les Pythons aiment les jambes….


http://blogs.20minutos.es/cronicaverde/2009/06/21/cazando-pitones-con-pie/

martes, 15 de marzo de 2011

Superhéroes de Chernóbyl

Puede que salvaran a millones de personas sacrificando sus vidas, y ya nadie se acuerda.

Es una de las historias más conocidas de nuestro tiempo: el día 26 de abril de 1986, el reactor nº 4 de la central nuclear de Chernóbyl estalló durante el transcurso de una prueba de seguridad mal ejecutada, a consecuencia de 24 horas de manipulaciones insensatas y más de doscientas violaciones del Reglamento de Seguridad Nuclear de la Unión Soviética. Estas acciones condujeron al envenenamiento por xenón del núcleo, llevándolo a un embalamiento neutrónico seguido por una excursión de energía que culminó en dos grandes explosiones a las 01:24 de la madrugada.

Sobre Chernóbyl se han contado muchas mentiras. Y las han contado todos, desde las autoridades soviéticas de su tiempo hasta la industria nuclear occidental, pasando por los propagandistas de todos los signos y la colección de conspiranoicos habituales. Hay una de ellas que me molesta de modo particular, y es esa de que los liquidadores –el casi millón de personas que acudieron a encargarse del problema– eran una horda de pobres ignorantes llevados allí sin saber la clase de monstruo que tenían delante. Y me molesta porque constituye un desprecio a su heroísmo.

Y porque es radicalmente falso. Una turba ignorante no sirve para nada en un accidente tecnológico tan complejo. Los equipos de liquidadores estaban compuestos, sobre todo, por bomberos, científicos y especialistas de la industria nuclear; tropas terrestres y aéreas preparadas para la guerra atómica; e ingenieros de minas, geólogos y mineros del uranio, debido a su amplia experiencia en  la manipulación de estas sustancias. Es necio suponer que esta clase de personas ignoraban los peligros de un reactor nuclear destripado cuyos contenidos ves brillar ante tus ojos en un enorme agujero.

Los liquidadores acudieron, sabían lo que tenían ante sí, y a pesar de ello realizaron su trabajo con enorme valor y responsabilidad. Cientos, miles de ellos, de manera heroica hasta el escalofrío. Los bomberos que se turnaban entre vómitos y diarreas radiológicas para subir al mítico tejado de Chernóbyl, donde había más de 40.000 roentgens/hora, para apagar desde allí los incendios (la radiación ambiental normal son unos 20 microrroentgens/hora). Los pilotos que detenían sus helicópteros justo encima del reactor abierto y refulgente para vaciar sobre él los buckets de arena y arcilla con plomo y boro. Los técnicos y soldados que corrían a toda velocidad por las galerías devastadas cantándose a gritos las lecturas de los contadores Geiger y los cronómetros para romper paredes, restablecer conexiones y bloquear canalizaciones en turnos de cuarenta o sesenta segundos alrededor de la sala de turbinas (20.000 roentgens/hora). Los mineros e ingenieros que trabajaban en túneles subterráneos, inundándose constantemente con agua de siniestro brillo azul, para instalar las tuberías de un cambiador de calor que le robase algo de temperatura al núcleo fundido y radiante a escasos metros de distancia. Los miles de trabajadores y arquitectos que levantaban el sarcófago a su alrededor, retiraban del entorno los escombros furiosamente radioactivos y evacuaban a la población. Salvo a los soldados, sometidos a disciplina militar, a nadie se le prohibía coger el petate e irse si no quería seguir allí; casi nadie lo hizo. Es más: muchos de ellos llegaron como voluntarios desde toda la URSS, especialmente muchos estudiantes y posgraduados de las facultades de física e ingeniería nuclear. Esta fue la clase de hombres y no pocas mujeres que algunos creen o quieren creer una turba ignorante y patética. Esto fueron los liquidadores.


Un helicóptero Mi-8 toca los cables de una grúa utilizada en la construcción del sarcófago y cae mientras intenta descargar arena con boro sobre el reactor abierto, el 2 de octubre. Las operaciones de liquidación se extendieron durante más de un año.



Les llamaban, y se llamaban a sí mismos, los bio-robots, que seguían funcionando cuando el acero cedía y las máquinas fallaban. No lo hicieron por el dinero, ni por la fama, de lo que tuvieron bien poco. Lo hicieron por responsabilidad, por humanidad y porque alguien tenía que hacer el maldito trabajo. Hoy quiero hablar de tres de ellos, que hicieron algo aún más extraordinario en un lugar donde el heroísmo era cosa corriente. Por eso, sólo se me ocurre denominarlos los tres superhéroes de Chernóbyl.

El monstruo del agua que brilla en azul.
Lo único que hay de cierto en estas suposiciones sobre la ignorancia de los liquidadores es que, en las primeras horas, no sabían que había estallado el reactor. Pero no lo sabían porque nadie lo sabía. La misma lógica errónea de los responsables de la instalación que provocó el accidente les hizo creer que había estallado el intercambiador de calor, no el reactor; y así lo informaron tanto al personal que acudía como a sus superiores. Hay una historia un tanto chusca sobre cómo los aviones que llevaban al lugar a destacados miembros de la Academia de Ciencias de la URSS se dieron la vuelta en el aire por órdenes del KGB cuando éste descubrió, a través de su equipo de protección de la central, que había explotado el reactor (además de sus atribuciones de espionaje por el que es tan conocido, el KGB "uniformado" desempeñaba en la Unión Soviética un papel muy parecido al de nuestra Guardia Civil, exceptuando tráfico pero incluyendo la seguridad de las instalaciones radiológicas).


En la mañana inmediatamente posterior al accidente, un helicóptero militar obtiene las primeras tomas de video donde se observa el reactor abierto y fundiéndose.



Debido a este motivo, en un primer momento se echaron sobre el agujero millones de litros de agua y nitrógeno líquido, con el propósito de mantener frío y proteger así el reactor que creían a salvo y sellado más allá de las llamas y el denso humo negro. Esto contribuyó a empeorar las consecuencias del siniestro, pues el agua se vaporizaba instantáneamente al tocar el núcleo fundido a más de 2.000 ºC; y salía disparada hacia la estratosfera en forma de grandes nubes de vapor que el viento arrastraría en todas direcciones.

De todos modos, tenía poco arreglo: era preciso apagar los enormes incendios. Cuando el fuego quedó extinguido por fin, no sólo había pasado la contaminación al aire, sino que ahora tenían una gran cantidad de agua acumulada en las piscinas de seguridad bajo el reactor. Estas piscinas de seguridad, conocidas como piscinas de burbujas, se hallaban en dos niveles inferiores y tenían por función contener agua por si fuese preciso enfriar de emergencia el reactor. También servían para condensar vapor y reducir la presión en caso de que se rompiera alguna tubería del circuito primario (de ahí su nombre), junto a un tercer nivel que actuaba de conducción, inmediatamente debajo del reactor. Así, en caso de ruptura de alguna canalización, el vapor se vería obligado a circular por este nivel de conducción y escapar a través de una capa de agua, lo que reduciría su peligrosidad.

Ahora, después de la aniquilación, estas piscinas inferiores estaban llenas a rebosar con agua procedente de las tuberías reventadas del circuito primario y de la utilizada por los bomberos para apagar el incendio y en el vano intento de mantener frío el reactor. Y sobre ellas se encontraba el reactor abierto, fundiéndose lentamente en forma de lava de corio a 1.660 ºC. En cualquier momento podían empezar a caer grandes goterones de esta lava poderosamente radioactiva, o incluso el conjunto completo, provocando así una o varias explosiones de vapor que proyectasen a la atmósfera cientos de toneladas de este corio. Eso habría multiplicado a gran escala la contaminación provocada por el accidente, destruyendo el lugar y afectando gravemente a toda Europa. Además, la mezcla de agua y corio radioactivos escaparían y se infiltrarían al subsuelo, contaminando las aguas subterráneas y poniendo en grave peligro el suministro a la cercana ciudad de Kiev, con dos millones y medio de habitantes, en una especie de síndrome de China.

Se tomó, pues, la decisión de vaciar estas piscinas de manera controlada. En condiciones normales, esto habría sido una tarea fácil: bastaba con abrir sus esclusas mediante una sencilla orden al ordenador SKALA que gestionaba la central, y el agua fluiría con seguridad a un reservorio exterior. Pero con los sistemas de control electrónico destruidos, esto no resultaba posible. De hecho, la única manera de hacerlo ahora era actuando manualmente las válvulas. El problema es que las válvulas estaban bajo el agua, dentro de la piscina, cerca del fondo lleno de escombros altamente radioactivos que la hacían brillar tenuemente en color azul por radiación de Cherenkov. Justo debajo del reactor que se fundía, emitiendo un siniestro brillo rojizo.

Así pues, como las máquinas ya no podían, era trabajo para los bio-robots.Alguien tendría que caminar, un paso detrás del otro, hacia el reactor reventado y ardiente a lo largo de un grisáceo campo de destrucción donde la radioactividad era tan intensa que provocaba un sabor metálico en la boca, confusión en la cabeza y como agujas en la piel. Viendo cómo tus manos se broncean por segundos, como después de semanas bajo el sol. Y luego sumergirse en el agua oleaginosa y de brillo tenuemente azul, con el inestable monstruo radioactivo encima de las cabezas, para abrir las válvulas a mano: una operación difícil y peligrosa incluso en circunstancias normales.
Ese era un viaje sólo de ida.

Al parecer, la decisión sobre quién lo haría se tomó de manera muy simple; con aquella vieja frase que, a lo largo de la historia de la humanidad, siempre bastó a los héroes:
–Yo iré.

Los tres hombres que fueron.
Los dos primeros en ofrecerse voluntarios fueron Alexei Ananenko y Valeriy Bezpalov. Alexei Ananenko era un prestigioso tecnólogo de la industria nuclear soviética, que había participado extensivamente en el desarrollo y construcción del complejo electronuclear de Chernóbyl: cooperó en el diseño de las esclusas y sabía dónde estaban ubicadas exactamente las válvulas. Casado, tenía un hijo. Valeriy Bezpalov era uno de los ingenieros que trabajaban en la central, ocupando un puesto de responsabilidad en el departamento de explotación. Estaba también casado, con una niña y dos niños de corta edad.

Los dos eran ingenieros nucleares. Los dos comprendían más allá de toda duda que se disponían a caminar de cara hacia la muerte.
Mientras se ponían sus trajes de submarinismo sentados en un banco, observaron que necesitarían un ayudante para sujetarles la lámpara subacuática desde el borde de la piscina mientras ellos trabajaban en las profundidades. Y miraron a los ojos a los hombres que tenían alrededor. Entonces uno de ellos, un joven trabajador de la central sin familia llamado Boris Baranov, se alzó de hombros y dijo aquella otra frase que casi siempre ha seguido a la anterior:
–Yo iré con vosotros.

Era media mañana cuando los héroes Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov se tomaron un chupito de vodka para darse valor, agarraron las cajas de herramientas y echaron a andar hacia la lava radioactiva en que se había convertido el reactor número 4 del complejo electronuclear de Chernóbyl. Así, sin más.

Ante los ojos encogidos de quienes quedaron atrás, los tres camaradas caminaron los mil doscientos metros que había hasta el nivel –0,5, dicen que conversando apaciblemente entre sí. Qué tal, cuánto tiempo sin verte, qué tal tus hijos, a ti no te conocía, chaval, yo es que no soy de por aquí. O parece que hoy vamos a trabajar un poco juntos, igual podemos acceder mejor por ahí, yo voy a la válvula de la derecha y tú a la de la izquierda, tú ilumínanos desde allá, parece que va a llover, ¿no?, E incluso está bien buena la secretaria del ingeniero Kornilov, ¿eh?, ya lo creo, menudo meneo le arrearía, pues me parece que este año el Dinamo de Moscú no gana la liga. Esas cosas de las que hablan los bio-robots mientras ven cómo su piel se oscurece lentamente, se les va un poquito la cabeza debido a la ionización de las neuronas y la boca les sabe a uranio cada vez más, conteniendo la náusea, sacudiéndose incómodamente porque es como si un millón de duendes maléficos te estuvieran clavando agujas en la piel. Cinco mil roentgens/hora, llaman a eso.

Y bajo aquel cielo gris y los restos fulgurantes de un reactor nuclear, los héroes Alexei Ananenko y Valeriy Bezpalov se sumergieron en la piscina de burbujas del nivel –0,5, con una radioactividad tan sólida que se podía sentir, mientras su camarada Boris Baranov les sujetaba la lámpara subacuática. Ésta estaba dañada y falló poco después. Desde el exterior, ya nadie les oía ni les veía.
Pero, de pronto, las esclusas comenzaron a abrirse, y un millón de metros cúbicos de agua radioactiva escaparon en dirección al reservorio seguro preparado a tal efecto. Lo habían logrado. Alguien murmuró que los héroes Ananenko, Bezpalov y Baranov acababan de salvar a Europa. Resulta difícil determinar hasta qué punto tenía razón.

Hay versiones contradictorias sobre lo que sucedió después. La más tradicional dice que jamás regresaron, y siguen sepultados allí. La más probable asegura que llegaron a salir de la piscina y celebrar su victoria riendo y abrazándose a los mismísimos pies del monstruo, en el borde de la piscina; e incluso lograron regresar sus cuerpos, aunque no sus vidas. Murieron poco después, de síndrome radioactivo extremo, en hospitales de Kiev y Moscú. Aún otra más, que se me antoja casi imposible, sugiere que Ananenko y Bezpalov perecieron, pero el joven trabajador Baranov pudo sobrevivir y anda o anduvo un tiempo por ahí.

Esta es la historia de Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov, los tres superhéroes de Chernóbyl, de quienes se dice que salvaron a Europa o al menos a algún que otro millón de personas en miles de kilómetros a la redonda un frío día de abril. Fueron a la muerte conscientemente, deliberadamente, por responsabilidad y humanidad y sentido del honor, para que los demás pudiésemos vivir. Cuando alguien piense que este género humano nuestro no tiene salvación, siempre puede recordar a hombres como estos y otros cientos o miles por el estilo que también estuvieron por allí. No circulan fotos de ellos, ni han hecho superproducciones de Hollywood, y hasta sus nombres son difíciles de encontrar. Pero hoy, veinticuatro años después, yo brindo en su recuerdo, me cuadro ante su memoria y les doy mil veces las gracias. Por ir.

El Sacrificio, de Wladimir Tcherkoff.

Lectura recomendada:

  • La verdad sobre Chernóbyl, con prólogo del Premio Nobel Andrei Sakharov (1991), escrito por el ingeniero nuclear Grigory Medvédev, un profundo conocedor de este complejo electronuclear y de la política energética soviética. Incluye un relato exhaustivo del accidente y haciendo honor a su título, es el que menos mentiras cuenta según mi opinión. Seguramente por ese mismo motivo, es el más difícil de conseguir. En España lo editó Heptada con el ISBN 84-7892-049-8; está agotado, pero siempre se puede intentar una llamada. En inglés fue editado con el ISBN 1-85043-331-3 (Tauris & Co, Londres) y está disponible aquí.
De visualización necesaria:
  • El corazón de Chernóbyl. Seguramente, el mejor documental que se ha filmado sobre las consecuencias humanas del desastre. Desde dentro; tan dentro que la directora de la ONG que lo presenta sufrió envenenamiento por cesio-137 durante la realización. Durísimo, pero absolutamente necesario. En inglés, disponible en YouTube: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4. Si te apetece colaborar con esta ONG, puedes hacerlo aquí.

http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/04/los-tres-superheroes-de-chernobyl.html

lunes, 30 de agosto de 2010

Carta de Lincoln a la Sra. Bixby

La angustia de las madres desoladas conmovía muy hondamente a Abraham Lincoln. El 21 de noviembre de 1864 escribió la carta más conmovedora y famosa de su vida. La Universidad de Oxford conserva sobre una de sus paredes una copia...

El documento es real, pero describe los hechos de forma errónea. Sólo dos de los cinco hermanos Bixby fallecieron en combate. De los otros tres, dos desertaron y uno fue hecho prisionero y más tarde devuelto a su bando tras un intercambio de prisioneros. Al parecer, mamá Bixby simpatizaba con el bando confederado y mintió al Departamento de Guerra de la Unión sobre la suerte de sus retoños, como parece haberse demostrado a raíz de posteriores investigaciones. Es más, se sospecha que no fue Lincoln quien escribió la carta, sino uno de sus secretarios, John Hay.

Executive Mansion,
Washington, Nov. 21, 1864.

Dear Madam,--

I have been shown in the files of the War Department a statement of the Adjutant General of Massachusetts that you are the mother of five sons who have died gloriously on the field of battle.

I feel how weak and fruitless must be any word of mine which should attempt to beguile you from the grief of a loss so overwhelming. But I cannot refrain from tendering you the consolation that may be found in the thanks of the Republic they died to save.

I pray that our Heavenly Father may assuage the anguish of your bereavement, and leave you only the cherished memory of the loved and lost, and the solemn pride that must be yours to have laid so costly a sacrifice upon the altar of freedom.

Yours, very sincerely and respectfully,

A. Lincoln


Casa de Gobierno
Washington, Nov. 21, 1864
A la señora Bixby, Boston Mass.

Estimada señora.

Me han mostrado en los archivos del Ministerio de Guerra una declaración del ayudante del general de Massachussets expresando que usted es madre de cinco hijos que han muerto gloriosamente en el campo de batalla.

Sé cuán inane e infructuosa ha de parecer cualquier palabra mía que intente distraerla de su aflicción por una pérdida tan abrumadora, pero no puedo abstenerme de ofrecerle el consuelo que quizá se encuentre en la gratitud de la República, para salvar a la cual murieron.
 
Ruego al Padre Celestial pueda aplacar la angustia de su pérdida, y le deje sólo el afectuoso recuerdo de los seres queridos y perdidos, y el solemne orgullo que debe usted sentir al haber realizado tan costoso sacrificio en el altar de la libertad.

Muy sincera y respetuosamente suyo
A. Lincoln.

 

En la película Salvad al Soldado Ryan de Steven Spielberg se hace referencia a esta carta, a cargo del personaje del General Marshall.


Tengo una carta aquí.
Escrita hace mucho a una tal Sra. Bixby de Boston. Permítame.

"Estimada Seńora:
El Ministerio de Guerra me ha enviado un telegrama del ayudante general en Massachusetts, según el cual usted es la madre de cinco hijos que alcanzaron la gloria en el campo de batalla.
Cuán fútil e insignificante sería cualquier palabra mía que intentara disminuir la angustia producida por tan abrumadora pérdida.

Pero no puedo sino ofrecerle el consuelo que tal vez pueda hallar en la gratitud de la República por la cual se inmolaron.

Ruego al Padre Celestial que atenúe la angustia de su luto y que sólo guarde Ud. el dulce recuerdo de sus seres queridos y el profundo y merecido orgullo de tan supremo sacrificio en el altar de la libertad.

Saludo a Ud. respetuosamente

Abraham Lincoln".


Ese muchacho está vivo.
Vamos a mandar a alguien a buscarlo.



Estimada señora:

Se ha señalado a mi atención de archivos del Ministerio de Guerra, un informe del general de Massachussets, según el cual usted es madre de cinco hijos que han perecido con gloria en el campo de batalla.

Se lo fútil e infructuosa que resultará cualquier palabra mía que intente aliviar su profundo pesar ante tan abrumadora perdida, pero no puedo sino ofrecerle el consuelo que tal vez pueda hallar en el agradecimiento de la Republica por la cual inmolaron sus vidas.

Ruego a nuestro Creador en los cielos que alivie la angustia de su aflicción y quede para usted solamente la memoria de sus seres queridos y el profundo orgullo de haber ofrecido tan incomparable sacrificio en el Altar de la Libertad.

Atenta y respetuosamente.
Abraham Lincoln


http://showcase.netins.net/web/creative/lincoln/speeches/bixby.htm

miércoles, 7 de julio de 2010

Regreso al futuro: Línea de tiempo


A
sumo que todos estabais al tanto de esta fecha pero por si acaso….ayer fué el día en el que Marty McFly llegó al futuro en el Delorean.

clip_image001

Otra cosa que no hace más que recordarnos que nos hacemos mayores.


Rectificación: es un HOAX en toda regla

REGRESO AL FUTURO 1

DESDE 26 OCTUBRE 1985
VIAJÓ AL 05 DE NOVIEMBRE DE 1955
Y
DESDE EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1955
VIAJÓ AL 26 DE OCTUBRE DE 1985

REGRESO AL FUTURO 2

DESDE 26 DE OCTUBRE DE 1985
VIAJÓ AL 21 DE OCTUBRE DE 2015
Y
DESDE 21 DE OCTUBRE DE 2015
VIAJÓ AL 26 DE OCTUBRE DE 1985
Y
DESDE EL 27 DE OCTUBRE DE 1985
VIAJÓ AL 12 DE NOVIEMBRE DE 1955 (MARTY NO REGRESA AL FUTURO)

REGRESO AL FUTURO 3
TIENE SU CONTRADICCIÓN MARTY SE QUEDÓ EN EL 12/11/1955, SIN EMBARGO APARECE LUEGO DE QUE DOC LO ENVIÓ AL FUTURO EN LA PARTE 1, O SEA, 11/11/1955
EL TABLERO NO INDICA LA FECHA ACTUAL PERO SE PRESUME QUE ES NOVIEMBRE DE 1955
VIAJÓ AL 25 DE OCTUBRE DE 1985



http://en.wikipedia.org/wiki/Back_to_the_Future_timeline

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/16/BTTFTimelines.png

Los saltos temporales van desde el 1 de enero de 1885 hasta el 21 de octubre de 2015. El «punto de partida» –si acaso ese término pudiera usarse de forma apropiada en este contexto– es el 26 de octubre de 1985. El primero en viajar es Einstein, el entrañable perro peludo de Doc. En total hay once saltos y viajan a través del tiempo únicamente cuatro personas: Doc que es quien inventa la máquina y la instala sobre un DeLorean (¡con elegancia!), su joven amigo Marty McFly, su novia Jennifer y el bruto de Biff.

Si la teoría de los multiuniversos fuera correcta, las aventuras deRegreso al Futuro generarían ocho líneas temporales paralelas que transcurrirían hacia la eternidad, cada una con una historia diferente. Es de destacar que Marty y sus amigos nunca vuelven a la línea temporal «original»: siempre acaban en universos de algún modo diferentes, para mejor o para peor.

http://www.microsiervos.com/archivo/peliculas-tv/linea-temporal-regreso-al-futuro.html

http://blogs.gamefilia.com/xxxrakuexxx/06-07-2010/34260/25-aniversario-de-regreso-al-futuro